El contacto con agentes químicos habituales puede adelantar la menopausia


Las mujeres cuyos cuerpos tienen altos niveles de sustancias químicas que se encuentran en los plásticos, productos de cuidado personal, artículos comunes para el hogar y en el medio ambiente experimentan la menopausia entre dos a cuatro años antes que aquellas con niveles bajos de estas sustancias químicas, según un nuevo estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, en Estados Unidos.

Los investigadores de este trabajo, cuyas conclusiones se publican en Plos One, analizaron los niveles en la sangre y en la orina de 111 productos químicos de los que se sospecha que interfieren en la producción natural y la distribución de las hormonas en el cuerpo.

Aunque varios estudios habían examinado la relación entre los llamados productos químicos disruptores endocrinos y la menopausia, esta investigación es la primera en explorar ampliamente la asociación entre la menopausia y los productos químicos individuales a gran escala, con una muestra nacional representativa de pacientes del Reino Unido.

“Productos químicos vinculados a la menopausia más temprana pueden conducir a una disminución temprana de la función ovárica”, señala la autora principal del estudio, Amber Cooper, profesora asistente de Obstetricia y Ginecología.

La disminución de la función ovárica no sólo puede afectar negativamente a la fertilidad sino que también puede conducir a un desarrollo temprano de enfermedades cardíacas, osteoporosis y otros problemas de salud. Otros trastornos vinculados a las sustancias químicas incluyen ciertos tipos de cáncer, el síndrome metabólico y, en las mujeres más jóvenes, la pubertad precoz.

Cooper recomienda emplear envases de vidrio o papel en lugar de plástico a la hora de calentar alimentos en el microondas y tratar de aprender más acerca de los ingredientes de los cosméticos, productos para el cuidado personal y el envasado de alimentos que se usan todos los días.

Aunque se ha prohibido la producción en Estados Unidos de muchos de los productos químicos incluidos en el estudio debido a sus efectos negativos para la salud, aún se producen a nivel mundial y están omnipresentes en el medio ambiente.

En el estudio, Cooper y los investigadores de la Universidad de Missouri-Kansas City y el Centro Wadsworth de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany, Estados Unidos, analizaron datos recogidos entre 1999 y 2008 como parte de la Encuesta del Sistema Nacional de Salud y Nutrición, realizada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

El estudio incluyó datos de 31.575 personas, entre ellas 1.442 mujeres menopáusicas cuyos niveles de disruptores endocrinos se habían analizado. La edad media de estas mujeres fue de 61 años y ninguna empleaba terapias de reemplazo de estrógeno o se había sometido a cirugía de extirpación de ovarios.

Una representación de 9 millones de mujeres menopáusicas

La encuesta fue diseñada para que las mujeres que se habían sometido a pruebas químicas representaran a una población de casi 9 millones de mujeres menopáusicas. Se analizaron muestras de sangre y orina de las participantes para las exposiciones a 111 productos químicos en su mayoría hechos por el hombre, que incluían las conocidas toxinas reproductivas y/o las que tardan más de un año en degradarse.

Concretamente, se analizaron dioxinas/furanos (subproductos de la combustión industrial); ftalatos (que se encuentran en plásticos, artículos del hogar, productos farmacéuticos y productos para el cuidado personal, incluyendo lociones, perfumes, maquillaje, esmalte de uñas, jabón líquido y espray para el cabello); fitoestrógenos (estrógenos de origen vegetal); bifenilos policlorados (PCB, refrigerantes); derivados fenólicos (fenoles, contaminantes industriales); plaguicidas organofosforados; surfactantes; e hidrocarburos aromáticos (los productos de combustión) policíclicos.

Los investigadores identificaron 9 PCB, 3 pesticidas, 2 ftalatos y 1 furano (un tóxico químico), que requieren una evaluación más profunda porque estaban significativamente asociados con edades más tempranas de la menopausia y potencialmente tenían efectos perjudiciales sobre la función ovárica.

“La menopausia temprana puede alterar la calidad de vida de una mujer y tiene profundas implicaciones para la fertilidad, la salud y nuestra sociedad”, señala Cooper. “La comprensión de cómo el ambiente afecta a la salud es compleja. Este estudio no prueba la causalidad, pero las asociaciones refuerzan la necesidad de futuras investigaciones”, concluye.

FUENTE: Plos One (2015); doi: 10.1371/journal.pone.0116057

Un estudio identifica 15 sustancias significativamente asociadas con efectos perjudiciales en la función ovárica.

Un estudio identifica 15 sustancias significativamente asociadas con efectos perjudiciales en la función ovárica.

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